Sexismo


Sexismo a través de la publicidad


          Actualmente aún podemos ver a través de la publicidad que están presentes los estereotipos de género, que favorecen las actitudes sexistas en nuestra sociedad, e incentivan la desigualdad de género.
Como bien sabemos, la publicidad es el medio a través del cual las compañías y el mercado en general lanzan sus productos, y esta puede darse a través de la televisión, de las redes sociales, de las revistas, etc. Estas compañías intentan legitimar los estereotipos sociales (es decir, que siga habiendo roles marcados y diferenciados para mujer y para hombre) que les permiten obtener más ventas y  más beneficios. En este caso vemos cómo incentivan el sexismo, ya que de este modo, diferenciando a los hombres de las mujeres de todas las maneras posibles, podrán crear productos específicos para cada uno de los géneros.

En primer lugar debemos hacer referencia a los cánones de belleza preestablecidos. Estos son completamente distintos entre hombre y mujer, y se muestran continuamente en los anuncios para que “entendamos” que eso es lo ideal, que si somos físicamente similares a esas personas, seremos más felices y de este modo intentemos perseguir dichos cánones. Por regla general el canon de belleza de mujer es el siguiente: alta, delgada, con la piel lisa y sin imperfecciones, sin arrugas, con un rostro perfectamente simétrico, y unas proporciones corporales proporcionadas en forma de reloj de arena. Con respecto al canon de belleza del hombre: alto, musculoso y definido, fuerte, piel lisa, con el rostro simétrico y  con proporciones corporales proporcionadas y en forma de triángulo invertido.




En base a dichos cánones, la publicidad usa modelos con estas características para incitarnos a comprar, pues nuestra mente inconsciente asocia el modelo con el producto y creemos que al adquirirlo nos pareceremos al modelo. Incluso en ocasiones, más de las que creemos, la publicidad utiliza la sensualidad, el erotismo y el sexo como llamamiento para vender sus productos, ya que es otro aspecto que llama bastante la atención, pues forma parte de nuestros deseos e incluso de nuestro subconsciente, una parte de nosotros mismos, que difícilmente podemos controlar.

 Vemos así que la publicidad intenta crearnos la necesidad de adquirir un producto o un servicio y para ello recurre a los deseos más básicos del ser humano: ser felices y  ser amados. Es decir, con cada publicidad se nos intenta adoctrinar sobre qué nos hará felices y de este modo, se nos crea la necesidad de adquirir aquello que se supone que nos hará felices.

A continuación vemos algunos ejemplos de los estereotipos sociales acerca de este tema, reflejados en anuncios publicitarios. 

  1. Por una parte podemos apreciar que generalmente los anuncios relacionados con productos de limpieza y de cocina son protagonizados por mujeres, a ellas se las relaciona con las tareas del hogar. 
  2. Además, suelen emplearse colores como el rosa, azul claro o violeta claro en este tipo de anuncios y en los productos que venden, colores más asociado con el género femenino. 
  3. Del mismo modo, aquellos anuncios que muestran artículos más robustos, como por ejemplo coches todo-terreno, herramientas, videojuegos, etc., son protagonizados por hombres.
  4. En los anuncios de maquillaje y perfume es donde esto se hace más patente el estereotipo de mujer. Y Sobre todo en los de perfume podemos ver cómo son asociados al sexo y al erotismo, mostrando partes del cuerpo de las mujeres de forma insinuante. Claramente se utiliza la figura de la mujer y el sexo como herramienta para vender más.

Del mismo modo ocurre con los anuncios dirigíos a los niños y a las niñas, así como los productos en sí. Estos son los más peligrosos, ya que, en mentes en procesos de formación y desarrollo, estos aprendizajes de forma inconsciente, llegan a ser doctrinas que formarán parte incluso de la personalidad de estos niños y niñas. 

  • Vemos así que la publicidad de juguetes como bebés, muñecas (creadas en base a los cánones anteriormente descritos), productos de belleza, cocinitas, etc. es protagonizada por niñas, y  habitualmente encontramos el color rosado o colores pastel. 
  • Por otro lado, juguetes como coches, pistolas, muñecos también creados bajo los cánones masculinos, etc. son dirigidos a los varones, y en ellos predominan colores oscuros, o colores vivos.
  • Observemos algunos ejemplos:








    
El mercado acentúa estas diferencias de forma consciente y premeditada para hacer que la sociedad vea la necesidad de comprar juguetes distintos para niños y niñas, de este modo, las compañías se aseguran prácticamente el doble de ventas. Además les interesa que se perpetúen los roles de género, que estos estén bien diferenciados a lo largo de las diferentes edades (infancia, adolescencia, juventud, etapa adulta...) pues ello permitirá que se sigan vendiendo productos diferentes para hombres y mujeres, cuando en muchas ocasiones no haría falta que estos fueran diferentes.


Como hemos mencionado, la mayoría de los juguetes en sí mismos no son sexistas, somos nosotros (guiados por las compañías y la publicidad) los que les damos dichos valores al decir "este juguete es de niñas", "este es de niños" cuando realmente, niños y niñas pueden jugar con todos los juguetes. Por ejemplo, un muñeco en forma de bebé no debería favorecer la desigualdad de género, ya que podría ser utilizado por niños  varones también, en su afán de imitar a sus padres o a otros adultos, cuando cuidan de sus hijos.
      
Relacionado con el inconsciente, podemos hacer referencia a los anuncios con mensajes subliminales, generalmente con un doble significado sexual. Al igual que ocurre con los infantes, aquello que vaya directamente a nuestra parte inconsciente, generalmente nos afecta y sin siquiera darnos cuenta. Esta es la publicidad más peligrosa ya que nos induce y nos transmite ideas sin que hayamos sido conscientes. 

       Todos estos estereotipos sexistas que se ven reflejados en la  publicidad, se dan en nuestra sociedad debido a que está marcada por concepciones machistas y patriarcales. Estas marcan el discurso dominante (lo que reflejan estos anuncios: las mujeres deben dedicarse a la crianza de sus hijos, a la limpieza, al hogar, son débiles, dóciles, necesitan de un varón que las proteja, este es fuerte, trabaja, sustenta a su familia y tiene derecho a dar órdenes) y lo refuerzan .

         Los dos principales ámbitos desde los cuales se puede abordar este tema e intentar eliminar ese discurso dominante que favorece la desigualdad de género, son la escuela y el hogar

  1. A través de la escuela, que es uno de los lugares en los que los niños y niñas pasan mayor parte del día, puede trabajarse para que sean conscientes de que existe este tipo de mensajes (por ejemplo a través de los juguetes) y fomentar discursos alternativos como que: tanto los niños como las niñas pueden utilizar todo tipo de juguetes sin que ello conlleve o de lugar a estereotipos como "los niños que juegan con "Barbies" son gays".
  2. En el hogar, se debería apoyar lo dicho anteriormente, mostrarle a los niños cómo se reflejan esos espereotipos, indicarles y hacerles reflexionar sobre el hecho de que hombres y mujeres son iguales y ambos pueden hacer las mismas tareas o labores. Además, es importante que todo ello se traslade a los juguetes.






Para ampliar información:

A continuación se muestran varios artículos interesantes que corroboran lo mencionado anteriormente y que pueden hacer reflexionar sobre este tema.











Como reflexión final de este apartado, nos gustaría hacer hincapié en el consumismo, ya que en estas fechas tendemos a derrochar el dinero e intentar colmar a los niños con juguetes. Consideramos que con ellos los haremos felices y llenar aquellos "huecos" afectivos. Con todo ello muchas veces no fomentamos la capacidad de valorar lo que se tiene, los pequeños detalles y es precisamente en estas fechas tan señaladas en las que se deberían propiciar estos valores. Por todo ello recomendamos encarecidamente la visualización del siguiente vídeo.



Te invitamos a que estas navidades hagas este pequeño experimento con tu hijo o hija. Pídele primero que elabore su carta para los reyes magos, y luego, que haga otra carta distinta en la que ponga aquello que le pediría a sus padres, a ti. 

Te invitamos además a que nos dejes un comentario contándonos la experiencia o incluso a que le grabes un vídeo. 

¡PODEMOS APRENDER MUCHO DE LOS MÁS PEQUEÑOS!

(Más de lo que creemos)



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